Lesiones oculares: cómo prevenirlas y qué hacer en caso de accidente

Las lesiones oculares pueden ocurrir en cualquier momento y lugar: en el trabajo, en el hogar, practicando deportes o incluso durante actividades cotidianas. Aunque muchas de estas lesiones son menores, otras pueden poner en riesgo la visión si no se tratan adecuadamente. Por eso, conocer cómo prevenirlas y qué hacer en caso de accidente es fundamental para proteger nuestra salud visual.

¿Qué son las lesiones oculares?

Las lesiones oculares son daños que afectan alguna parte del ojo, como la córnea, el cristalino, la retina, el globo ocular completo o las estructuras circundantes como los párpados. Estas lesiones pueden clasificarse en:

Contusiones: causadas por golpes o impactos sin penetración.

Abrasiones o rasguños: generalmente afectan la córnea.

Quemaduras químicas o térmicas: por contacto con productos corrosivos o calor extremo.

Penetraciones o perforaciones: cuando un objeto entra en el ojo.

Cuerpos extraños: partículas que se alojan en la superficie ocular o dentro del ojo.

Principales causas de lesiones oculares

a) Accidentes laborales: en sectores como la construcción, la manufactura y la química, donde se manipulan herramientas, maquinaria pesada o sustancias peligrosas.

b) Actividades domésticas: el uso de productos de limpieza, cocinar con aceite caliente o realizar reparaciones sin protección adecuada.

c) Deportes y juegos: deportes de contacto, raqueta o el uso de juguetes que disparan proyectiles.

d) Uso incorrecto de cosméticos o lentes de contacto.

e) Explosiones o fuegos artificiales.

¿Cómo prevenir las lesiones oculares?

La mejor forma de evitar daños oculares es a través de la prevención. Aquí te compartimos algunas recomendaciones clave:

Utiliza protección ocular adecuada

En el trabajo, sigue los protocolos de seguridad y usa gafas o protectores certificados.

En casa, protégete al realizar tareas de riesgo como jardinería, carpintería o uso de productos químicos.

Para practicar deportes, especialmente los de alto impacto, usa gafas deportivas específicas.

Almacena productos químicos de forma segura

Mantén lejanas del alcance de los niños las sustancias corrosivas y nunca las trasvases a envases de bebidas. Etiqueta bien cada producto.

Supervisa el uso de juguetes y materiales escolares

Evita juguetes con proyectiles o bordes afilados y asegúrate de que los niños usen lápices y objetos punzantes de forma segura.

Cuida tu higiene ocular

Lávate las manos antes de tocar tus ojos o manipular lentes de contacto. No compartas cosméticos y reemplázalos regularmente.

Mantén el entorno iluminado

Una buena iluminación ayuda a evitar tropiezos o movimientos bruscos que puedan provocar lesiones accidentales.

¿Qué hacer en caso de una lesión ocular?

Ante una lesión ocular, actuar rápidamente y de forma adecuada puede marcar la diferencia entre una recuperación total o la pérdida de visión. Estas son las medidas a tomar según el tipo de lesión:

Golpes o contusiones

Aplica una compresa fría sin presionar el ojo.

No frotes la zona.

Acude a un especialista si hay visión borrosa, sangrado o dolor persistente.

Cuerpo extraño superficial

Parpadea varias veces o lava el ojo con abundante agua o solución salina estéril.

No frotes el ojo ni intentes retirar el objeto con los dedos o pinzas.

Si no se elimina fácilmente, busca atención médica.

Rasguños en la córnea

No te coloques lentes de contacto.

Cierra el ojo y acude de inmediato al oftalmólogo.

No uses colirios sin prescripción.

Quemaduras químicas

Lava el ojo inmediatamente con abundante agua (durante al menos 15 minutos).

Evita que el agua corra hacia el otro ojo.

Busca atención médica urgente, llevando el envase del producto si es posible.

Heridas perforantes o cortes

No intentes extraer el objeto si está incrustado.

Cubre el ojo con una gasa estéril sin ejercer presión.

Mantén la persona tranquila y acude al servicio de urgencias oftalmológicas.

Cuándo acudir al médico

Busca atención médica inmediata si:

Hay pérdida repentina de visión.

El ojo sangra o segrega líquido.

Aparecen destellos de luz, manchas o visión doble.

No puedes mover el ojo con normalidad.

El dolor o la inflamación empeoran con el tiempo.

Conclusión

Las lesiones oculares son prevenibles en la mayoría de los casos si se siguen las recomendaciones adecuadas. La protección visual no debe tomarse a la ligera, ya que una lesión grave puede afectar permanentemente la calidad de vida. Ante cualquier accidente, lo más importante es actuar con rapidez, sin manipular el ojo de forma inadecuada, y acudir a un especialista.

Recuerda: tus ojos no se pueden reemplazar. Cuídalos cada día.

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