La vista es uno de los sentidos más importantes para el desarrollo físico, cognitivo y emocional de los niños. Detectar y prevenir problemas visuales desde temprana edad no solo mejora su aprendizaje, sino que también evita consecuencias a largo plazo. A continuación, te explicamos cómo identificar señales de alerta y qué hábitos fomentan una buena salud ocular.
Señales de posibles problemas visuales en niños
Aunque muchos niños no expresan directamente que ven mal —porque creen que todos ven igual que ellos—, existen ciertos indicios que los padres pueden observar:
a) Acercarse demasiado a la televisión o libros
Puede indicar miopía u otras dificultades para enfocar a distancia.
b) Entrecerrar los ojos para ver mejor
Es un intento inconsciente de enfocar la visión borrosa.
c) Frotarse los ojos con frecuencia
Puede ser síntoma de fatiga visual, alergias o problemas de refracción.
e) Dolores de cabeza o mareos frecuentes
Especialmente después de leer o usar dispositivos electrónicos.
f) Pérdida de atención en la escuela
La dificultad para ver la pizarra o leer puede confundirse con falta de interés.
g) Ojos desalineados o movimientos inusuales
Posible estrabismo o problemas de coordinación ocular.
Factores de riesgo comunes
Antecedentes familiares de problemas visuales (miopía, astigmatismo, glaucoma, etc.).
Uso excesivo de pantallas sin pausas adecuadas.
Exposición prolongada a la luz solar sin protección.
Baja iluminación durante actividades de lectura o estudio.
Nutrición deficiente, especialmente falta de vitamina A y antioxidantes.
Consejos para prevenir problemas oculares
a) Revisiones oftalmológicas periódicas
Primera evaluación: entre los 6 y 12 meses.
Segundo control: a los 3 año
Revisiones escolares: cada 1–2 años o según indicación del especialista.
b) Higiene visual
Usar la regla 20-20-20: cada 20 minutos, descansar 20 segundos mirando a 6 metros de distancia.
Mantener una distancia mínima de 40 cm para leer y de 50–60 cm frente a pantallas.
c) Protección solar ocular
Uso de gafas con filtro UV homologado en exteriores, incluso en días nublados.
d) Alimentación saludable
Incluir alimentos ricos en vitamina A (zanahoria, calabaza), luteína (espinaca, brócoli) y omega-3 (pescados grasos).
e) Ambiente de estudio adecuado
Buena iluminación, preferentemente natural, evitando reflejos directos en la pantalla o el libro.
Qué hacer si sospechas un problema visual
No esperar a que el niño lo supere por sí solo.
Agendar una cita con un oftalmólogo pediátrico o tecnólogo médico especialista en oftalmología y optometría pediátrica.
Informar al colegio si se detecta un problema, para que el niño reciba apoyo en su aprendizaje.
Seguir las recomendaciones de tratamiento, ya sea uso de gafas, terapia visual o ejercicios específicos.
Conclusión
La salud ocular en la infancia es clave para un desarrollo integral. Observar señales tempranas, fomentar buenos hábitos y acudir a revisiones periódicas es la mejor forma de prevenir complicaciones. Un niño que ve bien no solo aprende mejor, sino que disfruta más plenamente del mundo que lo rodea.
