La importancia de realizar exámenes oculares periódicos: detecta enfermedades a tiempo

Nuestros ojos son ventanas al mundo, herramientas indispensables que nos permiten experimentar la vida en toda su riqueza visual. Sin embargo, a menudo damos por sentada su salud, prestando atención solo cuando surge un problema evidente. La realidad es que muchas enfermedades oculares graves pueden progresar silenciosamente, sin síntomas notables, hasta que el daño es irreversible. Es aquí donde radica la crucial importancia de los exámenes oculares periódicos.

Un examen ocular completo no es solo una prueba para determinar si necesitas gafas o si tu graduación ha cambiado. Es una evaluación exhaustiva de la salud general de tus ojos y, a menudo, puede revelar signos de condiciones de salud subyacentes que afectan a todo el cuerpo.

Más allá de la visión 20/20: ¿qué busca un examen ocular?

Durante un examen ocular rutinario, el oftalmólogo o tecnólogo médico especialista en oftalmología evalúa mucho más que tu agudeza visual. Se realizan diversas pruebas para:

a) Medir la presión intraocular: Es fundamental para detectar el glaucoma, una enfermedad que daña el nervio óptico y puede llevar a la ceguera si no se trata a tiempo. El glaucoma a menudo no presenta síntomas en sus etapas iniciales.

b) Evaluar la retina y el nervio óptico: Mediante el uso de gotas para dilatar las pupilas, el especialista puede examinar el fondo del ojo. Esto permite detectar signos de degeneración macular, retinopatía diabética, desprendimiento de retina y otras afecciones.

c) Detectar cataratas: Las cataratas, que causan una visión nublada y borrosa, pueden identificarse y monitorearse antes de que afecten significativamente la calidad de vida.

d) Identificar problemas refractivos: Miopía, hipermetropía, astigmatismo y presbicia se diagnostican con precisión para corregirlos con gafas o lentes de contacto.

e) Buscar signos de enfermedades sistémicas: Los ojos son un reflejo de nuestra salud general. Durante un examen ocular, se pueden observar indicios de hipertensión, diabetes, enfermedades autoinmunes e incluso tumores cerebrales, a menudo antes de que se manifiesten otros síntomas.

¿Con qué frecuencia debo realizarme un examen ocular?

La frecuencia recomendada varía según la edad y los factores de riesgo:

a) Niños en edad escolar: Es crucial un examen antes de los 4 años y luego cada 1 año. Los problemas de visión no corregidos pueden afectar el aprendizaje y el desarrollo.

b) Adultos jóvenes (20-39 años): Cada 1 a 2 años, o con más frecuencia si hay antecedentes familiares de enfermedades oculares o condiciones de salud preexistentes.

c) Adultos de mediana edad (40-64 años): Al menos cada 1 o 2 años. Es en esta etapa donde comienzan a aparecer enfermedades como el glaucoma y las cataratas.

d) Adultos mayores (65 años o más): Anualmente, debido al mayor riesgo de desarrollar enfermedades oculares relacionadas con la edad.

e) Personas con factores de riesgo: Si tienes diabetes, hipertensión, antecedentes familiares de glaucoma o degeneración macular, o usas ciertos medicamentos, tu médico puede recomendar exámenes más frecuentes, independientemente de tu edad.

f) Personas que presentan patologías oftalmológicas: independiente de tu edad, tu profesional de la salud visual te indicará controles anuales, semestrales y/o trimestrales.

No esperes a tener síntomas:

La mayoría de las enfermedades oculares graves no presentan síntomas evidentes en sus etapas tempranas. Cuando los síntomas aparecen, el daño ya puede ser significativo. Un examen ocular periódico es tu mejor defensa para detectar estas condiciones a tiempo, permitiendo un tratamiento temprano que puede preservar tu visión y tu calidad de vida.

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